lunes, 8 de enero de 2018

Método de estudio

¡Hola, Chocolectores! Seamos sinceros, lo subo en enero porque es ahora cuando estamos preparando los apuntes, jajajaja estoy hablando de la universidad pero que en toda España empezamos a última hora.


Canción para estudiar

Este tipo de entradas no son mi estilo y no pensaba hacerla y menos en septiembre con todo el mundo hablando de la vuelta a clases pero varias personas que han visto mis apuntes me han preguntado que cómo puedo estudiar así y que se los explique porque también quieren. ¡Así que allá voy!

Lo primero para que entendáis es mi código de colores, aunque cada persona tiene el suyo propio y además debe de adaptar según lo que se estudie. 

Rojo: fechas/críticas/desventajas
Negro: autores
Verde: lugares/obras
Verde claro: ventajas/ejemplos
Amarillo: todo lo que hay que estudiar
Naranja: características y marcar inicio de divisiones
Rosa: teorías/métodos/numeraciones (clasificaciones grandes)
Rosa claro: muchos subgrupos
Morado: subgrupos que solo son 2 tipos
Azul claro: otras divisiones más pequeñas
Azul: frases resumen

Pasos:

1. Leo todo lo que tengo que estudiar y subrayo lo que creo importante o resumo con lápiz.

2. Aplico el código de colores leyendo todo lo que está en lápiz.

3. Apunto en un folio los conceptos o teorías y esquematizo lo que significan de forma muy breve. 

4. Escribo en post-its los nombres de autores, obras, fechas y nombres de teórias sin explicar nada. Solo para recordar lo que debo saber "de memoria".  



Aquí os muestro un ejemplo de apuntes de fotocopias, también suelo tener apuntes que paso a ordenador tras tomar a mano y de diapositivas, pero por no llenar esto de apuntes adjunto una foto. 




¿Y vosotros, chocolectores? ¿Cómo estudiais/estudiabais? ¿Qué os parece mi método? 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Libros comprados en 2017

¡Hola, Chocolectores! Si recordáis este año decidí crear mi propia iniciativa para contabilizar los libros comprados este año y aquí traigo los resultados:

Como siempre, no ha ido bien la cosa




Este año he comprado 12 libros sin contar los que me han regalado. Aquí los podéis ver:


Primer ensayo sobre la población-Robert Malthus.


Frankenstein-Mary Shelley.




Platero y yo-Juan Ramón Jiménez.



Seré frágil-Beatriz Esteban.



El principito-Antoine de Saint-Exupéry.



Entre tonos de gris-Ruta Sepetys. 




Las Crónicas de Narnia (completas)-C.S. Lewis. 



Por una rosa-Laura Gallego, Javier Ruescas y Benito Taibo.



Todos deberíamos ser feministas-Chimamanda Ngozi Adichie.
 


Martes con mi viejo profesor-Mitch Albom.


 
Un monstruo viene a verme-Patrick Ness.



Un hijo-Alejandro Palomas. 


Haciendo el análisis es verdad que me ha ayudado muchísimo llevar un control de los libros que compro para no caer tanto en el capricho impulsivo. Sin embargo, no sirve para librarte de los libros pendientes y, de todos los comprados solo he leído 4 y dos casi por la mitad. Menos de la mitad de los comprados. También me he quedado con las ganas de tener otros dos libros: una enciclopedia de yokais (por puro capricho y obsesión con esas criaturas) y Secrets for the mad de Dodie Clark (que espero que llegue pronto a España). 

Por otra parte, ¿me ha servido para ahorrar? Pues con la poca cantidad de 5 céntimos creo que no mucho pero sí me lo he pensado más antes de gastar.





¿Y a vosotros, Chocolectores? ¿Habéis seguido la iniciativa? ¿Os apuntáis el año que viene?

lunes, 4 de diciembre de 2017

Debate: Bloqueos lectores, entre el cansancio y el aburrimiento

¡Hola, Chocolectores! Hoy participo en una iniciativa de Mi medio limón verde en la que hace debates de varios temas, el anterior fue sobre si se desprecia la literatura juvenil, por si lo queréis leer en su blog.



Imagen de Mi medio limón verde



La verdad es que el título propuesto por Cristina me parece bastante apropiado, normalmente surgen los bloqueos lectores ante el cansancio de nuestra ajetreada vida o el aburrimiento de alguna historia o al menos es como yo interptreto este título y los bloqueos en general

Y, en lo personal, no me gusta el término. Llegué al mundo bloguer y vi un poco de booktube contenta de poder descubrir libros nuevos, contrastar opiniones, etc. Pero al llevar tiempo vi mucha presión, y no me hizo bien. 

Parece que como amantes de la lectura tenemos que estar continuamente leyendo. Los booktubers piden perdón cuando en su wrap up mensual no han leído tanto como "deberían", los bloguers se disculpan por no subir reseñas en mucho tiempo. En ambas plataformas hay consejos para superar el bloqueo lector, se recomiendan libros ligeros para obligarnos (sí, he visto utilizar esta misma palabra) a retomar la lectura, sientes envidia cuando alguien se apunta 100 libros en su reto de goodreads y lo cumple y tú apenas llegas a 50.

¿Esto ocurre con los cinéfilos y los seriefilos? La respuesta es no. (al menos la que da una primera búsqueda en internet) Y puede que algún caso aislado utilice el concepto, pero la cultura del bloqueo la ha creado la comunidad literaria.






 
La gran cantidad de contenido sobre el "temido" bloqueo lector genera la presión que he comentado antes a no ser lo suficiente lector no me digáis que no suena absurdo. Y sí, nos puede encantar leer, pero no creo que nuestra vida se base en eso únicamente. Habrá épocas en las que te apetezca leer y en las que no. Puede que cuando tengas mucho que hacer pierdas el hábito (y no por eso hace falta buscar tips para forzarte a leer cada día). Muchas veces prefieres ver una película o seguir una serie que te engancha por días. Y todo eso son pasatiempos, cosas que hacemos porque las disfrutamos, no son una etiqueta que debe definir nuestra vida y a la que tenemos que estar a la altura. No es algo por lo que sentirse mal o avergonzarse. No os olvidéis de vivir, sea con un libro en la mano o no.










 ¿Y vosotros, chocolectores? ¿Qué opináis de los bloqueos lectores? ¿Os apuntáis a los debates?

lunes, 27 de noviembre de 2017

Entrevista a Martha Faë. Adopta una autora #3

¡Hola, Chocolectores! Las entrevistas han vuelto y esta vez traigo la de mi autora adoptada. 

                 (Dibujo realizado por @dmarcapaginas)
 

Creadora ocasional de amigurumis, soñadora incurable, observadora curiosa de la gente en la calle, vegetariana de nacimiento, tía favorita de cuatro niños increíbles. Desde que el destino me golpeó: escritora y profe de narrativa.

Ex profe de inglés, ex traductora, ex intérprete de conferencias, ex pizzera, ex voz de esas que oyen los estudiantes cuando están aprendiendo español y les ponen diálogos en un CD. Siempre quise dedicarme a escribir, pero el vértigo era más fuerte que yo. Luego llegó la crisis, y ya no hubo más presupuesto para seguir pagando la nómina del miedo. Desde entonces soy la versión más feliz de mí que he conocido, sentada frente al ordenador, con mi gato tumbado cerca del teclado y, al otro lado, una taza de café.
  



¿Por qué Martha Faë?

Cuando –pasados muchos años– al fin me decidí a dejar que alguien leyera lo que escribía, me di cuenta de que me gustaba mucho la fantasía y me apetecía tener un apellido diferente, algo que casara con el tipo de libros que quería escribir. Así que me puse a pensar en distintas posibilidades. Y, tras sopesar muchas opciones bastante absurdas, me quedé con Faë, que viene de Fae, una versión de “Fairy” (hada en inglés). Crecí en un entorno bilingüe y luego hice filología inglesa, así que siempre me he sentido muy unida al inglés y a la cultura anglosajona, de allí que no me resultara demasiado extraño tirar en esa dirección.


¿Entonces la fantasía influenció en tu escritura más allá del nombre artístico?

En un principio sí. Los mundos mágicos, esos donde todo puede ocurrir siempre me han fascinado. Quería sentir la libertad de crear mis propias reglas, de sumergirme en lo que escribía como en un túnel capaz de sacarme del ritmo de locura con el que tenía que trabajar cuando empecé a escribir Amaranta, el primer libro que terminé y para el que tuve que rascar minutos de donde no los había.


¿Eso ha cambiado conforme te adentrabas en el mundo de la escritura?

 Muchas cosas han cambiado desde que terminé Amaranta. Poco a poco fui aprendiendo a gestionar mejor mi tiempo y mi concentración para escribir. Luego me quedé sin trabajo de un día para otro y aposté por escribir a tiempo completo. Eso me llevó a tener un contacto más directo con mis lectores y allí fue cuando empecé a girar hacia el realismo mágico, que es con lo que me identifico plenamente.


¿Cómo fue ese cambio de género? ¿En qué te influyeron los lectores? 

El cambio de género me ha liberado. Soy muy tímida y eso se reflejaba mucho (demasiado incluso) en mi escritura. Elegí en un principio la fantasía porque me gusta. Escribí para niños y luego para jóvenes porque me gustan esos ámbitos como lectora. Sin embargo, siendo algo a lo que le tenía cariño, no era el género con el que de verdad me identificaba, aquel que más leo y con el que de verdad se me van las horas sin apenas darme cuenta. Hace poco más de un año conocí en persona a Begoña Pérez Ruiz, una autora de fantasía que me encanta. Habló conmigo como lectora y se puede decir que me puso las pilas, no encontraba en mis letras la autenticidad que me veía al charlar frente a frente. Fue el empujón que necesitaba para pasarme a escribir realismo mágico, que es lo que me apasiona. Aprendí algo muy valioso: no debes escribir algo que te guste sin más, tienes que apostar por lo que te enloquece. 


¿Qué te introdujo al realismo mágico?

Mi familia, o el colegio, o mi cultura. La verdad es que ahora mismo no sabría decir qué me introdujo al Realismo Mágico. Nací en México (donde viví hasta los 16 años) y recuerdo de siempre a los mayores de mi familia contando historias que mezclaban con absoluta naturalidad lo real y lo mágico, borrando los límites entre lo uno y lo otro. Luego leí a García Márquez muy jovencita. Quizás tuviese doce o trece años cuando "El amor en tiempos del cólera” cayó en mis manos. Se convirtió en uno de mis libros favoritos, lo adoraba y lo adoro hasta la fecha. Devoré todo lo demás que pude encontrar de ese autor.


¿Qué diferencia viste al llegar a España? 

Me parece que aquí las fronteras entre lo real y lo mágico están mucho más claras. Las cosas tienden a ser realistas o fantásticas, pero no se entretejen. Hay que irse a pueblos para encontrar relatos contemporáneos en los que los dos ámbitos coincidan. Mi primera impresión cuando pisé España fue que la literatura aquí tendía mucho más al realismo. Es cierto que en Galicia, por ejemplo, hay un realismo mágico especial, aunque diría que se aleja del latinoamericano. Es más de brujas, mientras que el latinoamericano hecha mano a menudo de espíritus que conviven con naturalidad con los vivos. No hay oscuridad ni miedo, sino una desaparición de la frontera entre vivos y muertos. Supongo que esto que se refleja en el realismo mágico responde a la manera en la que se asimila la muerte en muchas culturas latinoamericanas. Puedo hablarte en especial de la mía, la mexicana. Como sabrás, el Día de Muertos es una de nuestras fiestas grandes. Es una fiesta alegre, donde se recuerda a la gente que ya no está entre nosotros pero sin tristeza, celebrando quienes fueron y con el sentimiento de que, de alguna manera, aún están con nosotros. Por eso los vivos “comparten” comida con los muertos, como se haría en cualquier cena familiar. Sé que puede resultar complicado de entender, pero así como se prepara la comida favorita de alguien a quien se invita a casa, en México preparamos lo que le gustaba más a nuestros muertos y se lo ofrecemos. Es una fiesta de flores, de comida, de mucho color. Son precisamente estas notas coloridas las que adoro en el realismo mágico latinoamericano. La exuberancia, la capacidad de llegar a la exageración sin que el lector cuestione nada. Los personajes pueden ahogarse literalmente en sus propias lágrimas o tejer una manta que cubra kilómetros, como en “Como agua para chocolate” y no por ello el lector salta mentalmente al terreno de la fantasía, sino que se mantiene en lo real sin cuestionar. 





¿Y vosotros, Chocolectores? ¿Conocíais todo eso de la autora? ¿Qué os pareció la entrevista?

lunes, 2 de octubre de 2017

Booktag: chocolate

¡Hola, Choco-lectores! No soy muy fan de los booktags que no veo qué tienen que ver con los libros (de cantantes, por ejemplo) pero este es de CHOCOLATE y claramente lo tenía que hacer. Con este booktag no tengo ni idea de qué ha pasado que hay un popurrí de distintas preguntas en cada blog y vlog. Me he comido bastante la cabeza para hacer el más "auténtico" pero tampoco encontré al creador, así que haré los más repetidos y los que más me han gustado. Empecemos:




Chocolate negro: un libro con un tema oscuro

Este libro trata el tema de los rumores, de los secretos del pasado, de la desconfianza, de los celos... De todo lo que si no sabes llevar bien consigue que te destroce la vida simplemente porque a la gente le encanta hablar de las vidas ajenas y sin saber. Leedlo y ya está. 

Chocolate blanco: libro que te haga reír o lectura alegre/divertida favorita

Esta chica es muy yo, tenemos un sentido del humor muy parecido y somos muy propensas a las catástrofes, no puedo evitar adorarla y que siempre me haga reír. Estoy en la búsqueda de la saga completa porque solo leí dos libros de ella. Y eso fue hace mucho.

Chocolate con leche: libro o saga con mucha expectación que mueres por leer      



 No paran de pintarlo super bien y yo aquí en una cueva para evitar spoilers.

Chocolate relleno de caramelo: libro muy empalagoso


Pues no leo historias empalagosas o al menos que ese sea su tema en exclusiva, no es mi estilo. Un día vi este libro en la papelería de mi pueblo (porque aquí no hay librerías, ni casi nada) lo compré para conocer la pluma de Javier Ruescas (y de paso y de golpe la de Francesc Miralles)  porque en youtube me parece muy majo pero no pude. Phoenix es el tío más empalagoso del mundo.

Kit kat: libro que te haya sorprendido 

Me encantó este libro, al principio se te presenta el punto de vista de un protagonista triste y que no es feliz del cual el otro personaje parece el culpable pero yo nunca confié en ese protagonista y ¡Já! Soy una genio escéptica. Sin embargo la razón de su infelicidad me sorprendió, ahí sí me pilló el libro y lo recomiendo mucho, es muy bonito y entrañable. Los abuelitos son entrañables, son palabras unidas a la fuerza.


Snickers: libro que te vuelva loco/a 


En este caso no lo voy a coger en el sentido de que te encante, sino en el otro. Ya intuía que iba a acabar mal porque el protagonista es lo más ingenuo, esperanzado e inocente del mundo, pero cerca del final empieza a dar vuelcos y más vuelcos la historia y terminas trastocado. Lo terminas de leer y se te olvida hasta hablar.


Chocolate caliente con nata y nubes: libro que te haya reconfortado 

Yo siento mucho repetirme, pero no hay otro. Siempre voy en su busca cuando me siento perdida y me pone muy feliz leerlo porque cada vez que lo leo encuentro algo nuevo que me sirve para lo que me pase en ese momento.


Caja de bombones: una saga que te haya gustado solo a ti 

Esta saga la leí al entrar a secundaria o un poco antes, creo, y me encantó pero cuando pasó el tiempo y entré en GR y la blogosfera me hace mucha gracia esta palabra, "blogosfera"  todos decían que era horrible y estaba muy mal escrita. Me da muchísimo miedo releerla porque le guardo un grandísimo cariño y no quiero echar a perder el recuerdo que le tengo.

Kinder bueno: libro que te encantaría leer

Una amiga me contó que le estaba leyendo un libro a su hermano pequeño por las noches y yo morí de amor con el detalle y le pregunté cual le leía. Bueno, pasaron unos días y se me olvidó. En un canal de booktube (que no recuerdo cuál es, la verdad) recomendaban otros canales para ver y uno fue el de Cristina Leitón (su canal actual), lo busqué para verlo y uno de los primeros vídeos que me apareció fue uno en el que leía Papaíto piernas largas,  justamente el libro que mi amiga le leía a su hermano. Me emocioné mucho porque entonces a mi también me podrían leer esa misma historia. Nunca, ni desde pequeña me habían leído un libro ni había escuchado un audiolibro.






¡Si os apetece hacerlo, no lo dudéis! Consideraos nominados todos los que leáis esto ;)
¿Y vosotros, Choco-lectores, qué os parecieron mis respuestas? ¿Cuáles serían las vuestras?